Que crueldad del destino, que caprichoso es. Juan Antonio Cebrian tenía un corazón tan grande que, ayer por la tarde, no pudo más con tanta bondad y tantas cosas buenas y se detuvo sin previo aviso no dejándo a este buen perdiodista despedirse como a él le hubiera gustado. Si, parece mentira, pero este sabado murió Juan Antonio Cebrian, el alma del programa radiofónico de Onda Cero “La rosa de los vientos“.
Anoche cuando me disponía a escuchar el programa como todos los sabados por la noche me enteré de la terrible noticia, dejándome petrificado, me vino a la mente la imagen de Juan Antonio, su tranquila voz, esas ganas de vivir que demostraba cada día, ese hijo pequeño que ha dejado.
Los rosaventeros nos hemos quedado huerfanos, hay un antes y un despues en nuestras vidas desde ayer a la 1 de la mañana, ¿que vamos a hacer ahora sin la tertulia de las 4C?, ¿sin sus pasajes de la historia?, ¿sin su risa tan contagiable? y ¿sin su tremendo sentido del humor?

Juan Antonio era un grande y como tal lo recordaremos cuando leamos sus libros y escuchemos sus programas.
Como homenaje aqui os traigo su último programa (15/10/2007), la última vez que se fue encantado y feliz como una lombriz.
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(Via RosaVientosPodCast).
[Actualización] El pasado Lunes se hizo una Rosa de los vientos dedicada, como no podía ser de otra forma, especialmente a Juan Antonio Cebrián, fue un sentido programa que merece la pena ser escuchado.
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(Via RosaVientosPodCast).
Reconozco que se me puso la piel de gallina cuando escuche el comienzo del programa que presentó el mismísimo Cebrián (sacado de archivo) y definió perfectamente lo que era para el la radio y la rosa de los vientos:
Aqui estamos junto a vosotros, dispuestos a pasar una madrugada en condiciones, con muchísima información, amenidad, divulgación, entretenimiento, de eso se trata ¿verdad? Que la radio sea un catalizador de ilusiones, de emociones y que disfrutemos junto a nuestro programa de lo que realmente nos interesa, que son estos contenidos apasionantes, directamente implicados en la buena marcha del siglo XXI.