
Desde hace tres años tengo la costumbre de elegir Septiembre como mes para viajar, lo veo muchas más ventajas que Agosto, la temperatura suele ser más agradable, hay menos turistas (por lo que hay más habitaciones en los hoteles y menos colas), puedes encontrar buenas ofertas en los hoteles, normalmente los horarios de los lugares a visitar suelen ser los mismos y aunque las tardes duran un poco menos no afecta tanto para turistear
Este año tocaba ya visitar el país vecino, algo que tenía en el debe desde hace mucho tiempo y quisimos preparar un viaje para que en unos 10 días poder saldar cuentas con él.
Espero que estas entradas que voy a escribir te sirva para animarte a cruzar la frontera y dejarte enamorar por lo mucho que tiene que mostrar ese gran desconocido que es Portugal, país con el que compartimos península e historia, luchamos juntos contra los musulmanes y, con Felipe II, estuvimos durante 60 años unidos
Los primeros tres días quisimos cubrir la parte más cercana a Lisboa (Belem, Sintra, Lisboa y Cabo da Roca), por lo que buscamos un hotel que estuviera en mitad de todo el asunto, no pudimos acertar más, escogimos el Lagoas Park, en Oeiras (18 kms de Lisboa, 27 de Sintra), hotel (que debe su nombre al polígono industrial en el que se encuentra), nada caro para lo que te ofrece a cambio y sin duda en el que más a gusto estuvimos en todo el viaje (que gozada de parking gratuito).
El primer día pusimos rumbo a Sintra (villa que fue lugar de residencia de la realeza portuguesa y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995), a la que se necesita todo un día para ser disfrutada en pleno, nosotros no llegamos a ver todo lo que tenía, más por desconocimiento que por tiempo, fue una pena.
En Sintra hay tres sitios de obligada visita:
Palacio Nacional

Esto será lo primero que te llamará la atención cuando llegues por sus dos enormes chimeneas de la enorme cocina que tiene el palacio (y que aún se usa de vez en cuando), aunque antes de visitarlo, puedes ir la ofina de turismo (la tienes cerca), donde te atenderán en perfecto castellano y la iglesia que está a su lado, que también tiene su encanto.
La visita al palacio lleva una hora más o menos, depende de la calma que tengas, te dejan hacer fotos sin flash y una vez que sales de él puedes visitar sus jardines, muy descuidados y horribles, si estás falto de tiempo yo de ti no pondría un pie en ellos
Si vas en coche, que sepas que todo alrededor de este palacio es línea azul, por lo que tienes que pagar, lo bueno es que no es nada caro, 2 euros 4 horas, tiempo más que suficiente para recorrer esta zona
Palacio da Pena

El Palacio da Pena (de la Peña en castellano) fue una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX, una de las máximas expresiones del estilo romántico del siglo XIX en Portugal y Patrimonio de la Humanidad desde 1995.
El palacio está bastante alto, por lo que no se debe ir a pie, una buena idea es coger el autobús que te lleva desde la parte baja del pueblo hasta el mismo palacio, yo decidí coger el coche y emprender el viaje de un cuarto de hora que te lleva recorrer esa estrecha carretera con buenas curvas, la parte positiva es que hay bastante aparcamiento gratuito cerca del palacio, así que en tu mano queda que medio de transporte elegir (en la oficina de turismo que te comenté antes te explicarán mucho mejor que yo este asunto).
Una vez dentro de sus jardines, aún tienes que caminar un rato para arriba o coger un autobús que te lleva en un plis plas arriba, fue el medio que escogí yo, ya falto de fuerzas y tiempo, viendo el recorrido me parece la mejor opción.
Una vez en el palacio te sorprenderán la mezcla de estilos en un mismo lugar (neo-gótico, neo-manuelino, neo-islámico, neo-renacentista y arquitectura colonial) y disfrutarás con sus impresionantes vistas.

Castelo dos Mouros
También conocido como Castillo de Sintra, se accede a él por el mismo lugar que el Palacio da Pena e incluso puedes sacar una entrada conjunta (por dos euros más, visitas los dos sitios).
Por falta de tiempo no pudimos visitarlo y fue una de las cosas que se quedaron en el tintero en este viaje y a la espera de algún día en el futuro visitarlo.
La fotografía está tomada desde el Palacio da Pena, así te haces una idea de la distancia entre los dos
Con esto termina el primer capítulo del viaje a Portugal, queda mucho que ver y kilómetros que recorrer, en el próximo capítulo, Belem