Me encanta la sensación que tengo cuando llega un paquete a casa, lo miro, lo peso, imagino su contenido y empiezo poco a poco a abrirlo, cual cofre del tesoro descubro su contenido hasta que finalmente consigo romper todas las trabas que te depara esta operación para por fin tener ante tus ojos lo que llevas días esperando. Es una sensación corta, a los pocos segundos de haber terminado empieza a irse hasta que toda la euforia se termina y solo tienes un paquete roto y un contenido que ya no valoras tanto una vez ha escapado de su interior.
A mi me suele pasar algo parecido cuando me llega una carta. Siempre es mejor y más emocionante pensar qué puede decir, más que leer el contenido real.
¡¡Disfruta de esos discos!!
Marga
27 nov 08 at 11:58 pm